Mujeres, ciencia, opresión

En mis clases las mujeres suelen ser mayoría y, finalmente, suele ocurrir que una o varias de ellas acaban liderando el funcionamiento del grupo clase. Pero en el entorno científico no es lo habitual. Un vistazo a las estadísticas sobre los Premios Nobel basta para llamar la atención sobre la existencia de un desequilibrio.

En parte se debe al convencimiento, compartido por una buena parte de la sociedad, de que "la Ciencia es cosa de Hombres". Esta falsa creencia ha venido siendo denunciada desde La ciudad de las damas (Christine de Pisan, 1405) hasta Inferior (Angela Saini, 2017) pero, aún así, permanece. Esto justifica la discriminación de la mujer en ámbitos científicos y oculta su presencia, logrando así una escasez de referentes femeninos que refuerza aun más las posiciones de quienes defienden que las mujeres no están capacitadas para la investigación científica.

El problema es aún mayor si tenemos en cuenta el componente racial. Se queja Chimamanda Ngozi Adichie, en El peligro de la historia única, de que ella se había criado en un mundo en el que todos sus referentes culturales eran blancos. Aún así algunas mujeres negras, como Katherine Johnson, lograron superar todas las barreras. En España, mientras tanto, el hecho de que una mujer gitana consiga un doctorado en Ciencias sigue siendo una rara noticia.

La sociedad, consciente o inconscientemente, sigue situando a la mujer en el ámbito doméstico. Ya denunciaba Mary Wollstonecraft, a finales del siglo XVIII, que las mujeres de su clase habían evolucionado para convertirse en unos hermosos seres desvalidos totalmente dependientes de sus padres, hermanos o esposos. En el extremo opuesto, según Angela Davis, habría que situar a las esclavas negras de los Estados Unidos, tratadas tan duramente que eran tanto o más fuertes que sus hombres. Hoy en día los medios todavía prestan atención a defensores de esta visión de la mujer como Jordan B.Peterson, y la misma editorial que hizo popular no hace mucho un best seller feminista es ahora el altavoz de ideas totalmente opuestas (no es nada personal, solo son negocios).

Así que no es extraño que el movimiento #MeToo denuncie la existencia de problemas, también, en el ámbito cientítico o que las científicas deban elegir entre ser #oCienticasoMadres.

No se engañen. Todavía queda mucho camino por recorrer.


Haz click aquí para descargar este post en pdf.



Salvo que se indique lo contrario los textos de este blog han sido publicados por Ángel Vázquez Hernández bajo Creative Commons Reconocimiento 3.0 España License. Puedes copiarlos y redistribuirlos siguiendo unas normas sencillas.

Comentarios

ESTE BLOG ES UNA ZONA SEGURA. En este blog se RESPETA a la persona en todo aspecto incluyendo su raza, origen étnico, sexo, identidad de género, expresión de género, orientación sexual, medio socio económico, edad, religión, y habilidad individual.

Entradas populares de este blog

Bienvenidos, bienvenidas

La mujer que abrió las puertas de la universidad

Calendario abril 2019

Blogs recomendados